Qué hacemos por una sociedad laica

¿Qué hacemos para que el Estado asuma por completo la pluralidad social existente, y sea reflejo de una sociedad laica? España no es ya un país católico, sino que hoy es una sociedad plural en creencias y muy secularizada. Y, sin embargo, mantenemos una legislación en materia de libertad religiosa que tiene inercias de hace cuarenta años y que ignora el cambio social producido. El sistema legal asegura la posición dominante del catolicismo sobre otras creencias y sobre la mayoría de los ciudadanos que no son creyentes. La sociedad va por un lado y las leyes por otro. La laicidad es la única forma de asegurar la igualdad y el respeto de todos los derechos, y su consecución pasa por normalizar las creencias, que deben tener su espacio, y por revisar asuntos como los pactos con las confesiones, la financiación, los conciertos educativos, la asignatura y el profesorado de religión, o la confusión de símbolos y ritos.

 

 

Autores

Santiago J. Castellá es doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas. Es profesor de Derecho en la Universidad Rovira i Virgili, además de Presidente del Movimiento Laico y Progresista y patrono de la Fundación Ferrer i Guardia.

Antoni Comín es licenciado en Filosofía y en Ciencias Políticas. Es profesor de Ciencias Sociales en ESADE (Universitat Ramón Llull) y ha sido diputado por el PSC-CpC en el Parlament de Catalunya (2004-2010). Es miembro de la Fundación Alfonso Comín, del Centro de Estudios “Cristianisme i Justícia” y del Consejo de redacción de la revista “El Ciervo”.

Joana Ortega-Raya es  Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación  y en Teología Protestante y experta en temas de género. Es directora de la revista de teología, opinión y cultura en la red, Lupa Protestante.

Joffre Villanueva es licenciado en  Ciencias Políticas.  Ha sido Secretario General del Movimiento Laico y Progresista y portavoz de la campaña “Yo no te espero” con motivo de la visita de Benedicto XVI a Barcelona en 2010.

 

 

 


5 Comments

  1. Comment by Hugo Alarcón:

    El libro es un buen resumen que presenta el estado de la cuestión de España en el tema de libertad religiosa. Con todo, como resumen es reductivo, el ¿qué podemos hacer? se queda en algunos aspectos en cuestiones teóricas y filosóficas sin mirar las consecuencias o viabilidades de la aplicación. Por ejemplo, al tratar sobre la “cooperación con las confesiones religiosas” propone un cambio Constitucional (art. 16.3) que diga: “El Estado es laico. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con las distintas confesiones y las distintas CONVICCIONES.” Pág. 66 y77
    Entiendo y acepto que la cooperación del estado debería ser por igual con distintas confesiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes). Estas confesiones como tales, en su reconocimiento Estatal que respeta la pluralidad se vuelven en estamentos institucionales de diálogo y cooperación. Ahora: ¿es posible y deseable tener relaciones de cooperación con distintas “convicciones”? Ese añadido implica un concepto de “convicciones” abstracto o filosófico de muy difícil aplicación. En un arranque por defender la “pluralidad” el libro cae en una ingenuidad de incorporar las “convicciones” ignorando que puede haber tantas como ciudadanos en el país. Por ejemplo, si hay un convencido de que los “ovnis” vendrán a rescatarnos… ¿entonces el Estado deberá cooperar con él? ¿No sería fomentar un “mercado” de las creencias privadas con derecho a apoyo o cooperación estatal?
    En pocas palabras, creo el problema está en que, a pesar de ser cuatro autores, se centran exclusivamente en una perspectiva desde la filosofía y ciencias políticas, pero faltó alguien que le complete con una perspectiva sociológica o antropológica que permita ver los matices en un tema tan complejo.

  2. Ping from Qué hacemos por una sociedad laica | Perspectiva laica:

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  3. Comment by María del Carmen Rodríguez Blanco:

    Magnífica iniciativa éste qué hacemos,lo que hace
    evidente que estamos viviendo un momento actual de represión solapada,en una enmascarada y falsa “democracia”.
    Yo añadiría ,aunque no sé si ya se ha escrito,qué hacer con el poder represor de los amiguismos en las instituciones.Tienen más peligro que un mono con una bomba.
    Cuando la falta de profesionalidad unido a la ineptitud,al deseo de mantener un puesto de trabajo,con ganas de muchas medallitas,se unen a la falta de rigor informativa,o más bien ,mentira informativa directamente,y además se valen por todos los medios habidos y por haber de “taparte la boca”para que no “hables” y te defiendas…Que alguien me explique si no estamos otra vez viviendo en los tiempos en que actuaban los” Grises”, y encima eran”violentos” los que intentaban ejercer su derecho a protestar.

  4. Ping from Qué hacemos por una sociedad laica (VVAA) - Jorge Navarro Cañada:

    [...] Qué hacemos por una sociedad laica es una propuesta clara y directa que bien podría servir como argumentario para los defensores de la laicidad de Estado y, sin duda la concreción y sencillez con la que expone su tesis es su punto fuerte. Sin embargo parte de premisas ideológicas que perfilan una interpretación de la historia de nuestro país claramente adaptadas al argumento final y no al revés como debería ser en el discurso racional. El catolicismo en España es mucho más que un elemento institucional incompatible con la modernidad como aquí aparece. La insensibilidad ideológica no debería pasar por alto que en el hecho religioso se encuentran muchas de las señas de identidad populares ligadas a la conciencia social y de pertenencia a colectivos inseparables del hacer cotidiano y que, guste o no, a los sectores más desvinculados de ellas continúan siendo fundamentales para una parte muy importante de los españoles, tanto que pretender suprimirlas por la vía legislativa  sin más plantea serios problemas a los cuales este país ya se ha enfrentado previamente. [...]

  5. Comment by Ana:

    Si todos fueramos consecuentes con nuestras ideas los políticos y la administración en general no tendría más remedio que asumir que este pais ya no es católico y actuar en consecuencia. Pero los padres generalmente, aunque no sean creyentes siguen llevando a sus hijos a colegios católicos y a clase de religión.

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